Cada año, con la llegada del frío llega también la temida gripe. Los síntomas más habituales se presentan en forma de fiebre y escalofríos, dolor de cabeza y garganta y dolores musculares. Al tratarse de una enfermedad vírica y no por una bacteria, el tratamiento a seguir siempre es el mismo: beber mucho líquido para reemplazar los fluidos perdidos con el sudor y la fiebre, reposo en la medida de lo posible y analgésicos para el dolor. Pero, ¿qué podemos hacer para evitar tener gripe este invierno?

1.Lavarse bien las manos

Las manos son una vía de transmisión de virus, por lo que, si nos las lavamos correctamente con mayor frecuencia de la habitual, eliminaremos la posibilidad de contagio a través de los objetos.

2.Ventilar

En invierno es especialmente importante mantener las estancias libres de virus y ventilar a diario. Si bien es cierto no hace falta que abramos las ventanas durante mucho tiempo, sí es imprescindible que lo hagamos un rato a diario, tanto en nuestras casas como en los espacios de trabajo donde más horas pasamos cada día.

3.Evitar los cambios bruscos de temperatura

En invierno salimos de casa y el aire frío nos golpea en la cara, y seguidamente entramos a una estancia cerrada donde la temperatura es mucho mayor. Es difícil de evitar, pero sí podemos abrigarnos bien antes de salir y, en la medida de lo posible, respirar por la nariz para evitar que el aire frío entre directamente a nuestros pulmones.

4.Mantener una buena alimentación

Este punto debemos llevarlo a cabo durante todo el año, pero en invierno, cuando nuestras defensas tienden a estar más bajas, tenemos que aprovechar las vitaminas que nos aportan los alimentos, como pueden ser:

  • Calabaza al horno: nos aporta una gran cantidad de vitamina de tipo A
  • Cítricos: la naranja, mandarina o limón, frutas de temporada, nos sirven para conseguir una buena dosis de vitamina C
  • Frutos secos: la almendra es un buen ejemplo de fuente de vitamina E que no debemos desaprovechar

5.Vacunarse

Cada año nos recuerdan la importancia de vacunarse contra la gripe, y es que, el hecho de hacerlo un año no significa que el siguiente vayamos a tener inmunidad. Sin embargo, hay una serie de personas dentro del denominado grupo de riesgo que anualmente tienen que ponérsela. ¿Quiénes son?

  • Mayores de 65 años
  • Menores de 65 con enfermedades crónicas
  • Personas que pueden transmitir la enfermedad a personas que pueden presentar complicaciones: personal médico, instituciones geriátricas…

A estas personas se recomienda poner la vacuna cada año, pero, ¿el resto de la población puede ponérsela? No, hay restricciones para:

  • Menores de 6 meses
  • Alérgicos al huevo
  • Personas que presenten una enfermedad que les esté causando fiebre alta: en este caso, conviene esperar hasta que la fiebre remita

Sin embargo, si no hemos podido evitar la gripe y caemos enfermos, os recomendamos:

  • Consumir siempre alimentos calientes y evitar tomar algo frío o helado
  • Beber mucho líquido: se recomienda hidratarse el doble que de normal para recuperar los líquidos perdidos por el sudor y la fiebre
  • Usar pañuelos limpios cada vez: el objetivo es que los virus no vuelvan a tener contacto dos veces con la nariz, los ojos y la boca
  • Mantener el cuerpo caliente, sin olvidar los pies, ya que es la zona del cuerpo por donde circula más sangre

Si seguimos estos pasos, la gripe solo es cuestión de días. Por todo ello, reposo, paciencia y para el próximo año tener más en cuenta las medidas de prevención. Y tú, ¿nos recomiendas algún consejo más?