En verano hay que extremar las precauciones debido a las largas exposiciones solares, el calor, el sol, las picaduras de los insectos, la deshidratación… Durante las vacaciones, os recomendamos prestar una atención especial de ciertos aspectos relacionados con la salud de nuestros hijos:

1. HIDRATACIÓN:

Los niños están constantemente en movimiento y el calor contribuye a que el riesgo de deshidratación sea mayor. Jugando, los niños pierdan mucha agua y corren el riesgo de deshidratarse, por ese motivo tenemos que darles abundante líquido. Os recomendamos el agua por encima de todo.

Durante los primeros seis meses de vida, los lactantes no necesitan beber agua porque la leche materna les aporta toda la hidratación necesaria. En todo caso, recomendamos aumentar las veces que se les da el pecho.

2. ALIMENTACIÓN:

Con el calor, como pasa con los adultos, disminuyen las ganas de comer y, sobre todo, comidas pesadas. Lo más recomendable es ingerir bastante fruta y verdura ya que son ricas en agua además de en hidratos de carbono (fructosa) en el caso de las frutas, que contribuyen a la generación de energía, muy recomendable en estas fechas por el aumento de la actividad física.

Tomar cosas fresquitas es una buena opción para los días de más calor. En vuestra casa podéis probar a hacer helados a base de fruta y leche. ¡Les encantarán!

3. CALOR: 

El calor afecta en gran medida a los niños, especialmente a los menores de un año. Éstos deben permanecer en lugares frescos, ya que aún no tienen bien desarrollada la capacidad de regular su propia temperatura. A los más mayores, vestirlos con ropa cómoda y fresca además de usar gorras y otras prendas que los protejan del sol y el calor.

 

4. SOL:

Los niños menores de un año no deben recibir sol ni siquiera con protección. Cuando son más mayores, os recomendamos usar una protección alta de mínimo 30-50 SPF y que además sea preferiblemente resistente al agua. No olvidéis aplicarla frecuentemente ya que el sudor, el agua o el contacto con la ropa pueden hacer que se retire el producto y así, perder su eficacia. En cualquier caso, aplicar como mínimo cada 2-3 horas. Por último evitar a toda costa la exposición solar en las horas centrales del día (de 12:00 a 16:00).

5. PICADURAS:

Durante los dos primeros años de vida, no se les debe aplicar repelente de mosquitos directamente sobre la piel, sino en la ropa o las mosquiteras con las que les protegemos. Cuando son más mayores es importante protegerlos con sprays o cremas sobre todo por las noches mientras duermen. Existen pulseras repelentes y otros medios como los enchufes de pared para ahuyentar a los mosquitos.

Cosas a tener en cuenta:

  1. Debemos elegir ropa con colores claros, ya que los colores vivos atraen a los insectos.
  2. Evitar zonas pantanosas y ajardinadas que son un cultivo para la proliferación de insectos
  3. Utilizar colonias repelentes
  4. Utilizar una tela fina o instalar mosquiteras en las ventanas.

 

 

 

 Farmacia Berengena

 

 

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