En España, cuando se habla de incontinencia urinaria (si es que se llega a hacer), como uno de los interlocutores no la padezca (y no digamos si son los dos), se aborda muchas veces desde el desconocimiento del gran padecimiento que poseen las personas que la sufren.

Ciertamente, y a modo comparativo, la incontinencia urinaria es sin lugar a dudas uno de los estados crónicos con un mayor impacto en la calidad de vida de la persona que la padece y en el uso de recursos económico-sanitarios (Se estima en 1.500 millones de euros al año en España(2)). Incluso si se compara con las afecciones crónicas más comunes sufridas, por ejemplo por mujeres de 60 años, como son: osteoartitis/artritis/reumatismo, hipertensión e hipercolesterolemia, la incontinencia urinaria, es con diferencia la condición crónica que más afecta a la capacidad de andar, bañarse, vestirse, llevar a cabo las actividades diarias en la vida de los afectados que dan lugar a una mayor sensación de incomodidad e incluso dolor. Este conjunto de incapacitaciones hace que también dé lugar a una mayor ansiedad  y número de casos de depresión cuando se la compara con el resto de afecciones crónicas antes citadas (1). Y que representa el culmen de una evolución muy triste para unas personas que padecen mucho. Sin embargo, lo más triste es que esta evolución se podría evitar. Para ello lo primero que se tendría que hacer es pedir ayuda a su médico.

Esto es así, en parte, por considerar a la incontinencia urinaria como una consecuencia más de los cambios fisiológicos en el proceso de envejecimiento tanto en las mujeres como en los hombres. Y efectivamente es así. Aproximadamente 1 de cada 3  personas mayores la padecen. Aunque es más frecuente en mujeres que en hombres, a partir de los 85 años esta incidencia se iguala.

En las mujeres, estos cambios fisiológicos tienen su origen en el inicio de la menopausia y los cambios hormonales que en ella se producen. Esto da lugar a que el esfínter urinario pierde su capacidad retentiva de la orina debido a un acortamiento de la uretra y al adelgazamiento y atrofia de su revestimiento y el de la vejiga. También disminuye el flujo de orina a través de la uretra debido a una mayor fragilidad de la musculatura de la vejiga.

En cambio, en los hombres la incontinencia urinaria fruto de los cambios fisiológicos propios de la edad tiene su origen el aumento de tamaño de la próstata. Recordemos que ésta es una glándula presente únicamente en los hombres que secreta componentes del semen y que está en constante crecimiento a lo largo de la vida del hombre. Hasta que llega un momento que debido a su cercanía a la vejiga y a la uretra llega a obstruirla por compresión provocando un aumento del volumen de la vejiga.

En cualquier caso, tanto por una causa o por otra, en las mujeres y en los hombres, el resultado de estos cambios fisiológicos durante la edad es el mismo. Y con estos finalmente aparece la incontinencia urinaria.

El hecho de que la incontinencia urinaria sea consecuencia del proceso natural de envejecimiento no quiere decir que no se pueda revertir. De ahí la importancia de acudir al médico quien valorará la mejor estrategia a seguir. En este sentido, existen varias opciones dirigidas a revertir este proceso (2) y que van desde técnicas de rehabilitación como son ejercicios físicos orientados al entrenamiento del suelo pélvico (como por ejemplo los ejercicios de Kegel), farmacológicos (incluyendo el uso de la medicina natural) y quirúrgicos (reservado para los casos en los que ha fracasado las técnicas de rehabilitación y el tratamiento farmacológico).

En el caso de los tratamientos farmacológicos, estos irán orientados fundamentalmente a restaurar el carácter suspensorio que la vejiga ejerce sobre la uretra y que permite aumentar la fuerza del cierre uretral (en el caso de incontinencia de esfuerzo) o a minimizar la hiperactividad del músculo detrusor de la vejiga (en el caso de la incontinencia de urgencia).

Velastisa In Control. Apuesta natural de los Laboratorios ISDIN para el tratamiento de la Incontinencia Urinaria.

 

En este sentido, nos parece una opción muy válida el uso de Velastisa In Control (de los laboratorios ISDIN). Se trata del primer tratamiento efectivo (avalado por más de 20 estudios clínicos) para la incontinencia urinaria a base de ingredientes naturales. Y que actúan a nivel de los dos objetivos previamente reseñados involucrados en la incontinencia urinaria. El extracto de semillas de calabaza actuando a nivel del músculo detrusor de la vejiga atacando la hiperactividad de la misma en la incontinencia de urgencia y el extracto de germen de soja que gracias a su poder fitoestrógeno actúa contra la atrofia urogenital tratando de restablecer la capacidad de sostén de la vejiga en la incontinencia de esfuerzo.

Tanto uno como otro extracto son conocidos desde antaño y en varias culturas (3) por sus propiedades beneficiosas en complicaciones del tracto genitourinario.

Su posología es dos cápsulas al día durante el desayuno. Y su caja permite alcanzar los 30 días de tratamiento.  Sin duda se trata de una estupenda alternativa natural que se puede usar para el tratamiento de este problema y que permite obtener resultados palpables tras dos semanas de tratamiento (4) y (5)

 

Bibliografia:

(1) Aracil, J. et al. Women with urinary incontinence in Spain: Health-related quality of life and the use of healthcare resources. Maturnitas 94 (2016) 52-57

(2) Panadero Carlavilla, F.J. et al. Incontinencia Urinaria. BotPlus2.0

(3) A. Jungbauer et al. Pumpkin seed extract: Cell growth inhibition of hyperplastic and cancer cells, independent of steroid hormone receptors. Fitoterapia 110 (2016) 150-156

(4) Yanagisawa Ei et al., Effects of EFLA ® 940/ Soybean Germ Extract combination on stress urinary incontinence in an open clinical study. 2003, Japan. Jpn J Med Pharm Sci, 2003 Vol 50 (3).

(5) https://www.isdin.com/es/salud-mujer/velastisa-incontrol-solucion-incontinencia-urinaria/

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